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Esteban Victor Maidana...

"El hombre es su deseo " dijo aristoteles, y mi deseo seria que compartieran este simple diario de visicitudes, alegrias , y de todo.. en esta balanza que es la vida misma...sepan disculpar..si alguno no se ve reflejado...solo es la vida....DEJEN SU COMENTARIO ES TODO BIEN RECIBIDO... ESTEBAN

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20 de Agosto, 2009 · General

Juan Manuel de Rosas De Wikipedia, la enciclopedia libre


 
Artículo buenoWikipedia:Artículos buenos
Juan Manuel de Rosas
Juan Manuel de Rosas
Juan Manuel José Domingo Ortiz de Rozas y López de Osornio

17º Gobernador de Buenos Aires
7 de marzo de 1835 – 3 de febrero de 1852
Precedido porManuel Vicente Maza
Sucedido porVicente López y Planes

13º Gobernador de Buenos Aires
8 de diciembre de 1829 – 17 de diciembre de 1832
Precedido porJuan José Viamonte
Sucedido porJuan Ramón Balcarce

Datos personales
Nacimiento30 de marzo de 1793
Buenos Aires, Virreinato del Río de la Plata
Fallecimiento14 de marzo de 1877 (83 años)
Southampton, Reino Unido
PartidoPartido Federal
CónyugeEncarnación Ezcurra
HijosPedro Rosas y Belgrano(adoptivo)
Juan Manuel de Rosas
María de Rosas
Manuelita de Rosas
ProfesiónTerrateniente

Juan Manuel de Rosas (n. en Buenos Aires, 30 de marzo de 1793 - † Southampton, Hampshire, 14 de marzo de 1877) fue un militar y político argentino, gobernador de Buenos Aires.

En 1829, tras derrotar al general Juan Lavalle, accedió al gobierno de la provincia de Buenos Aires. Durante veinticuatro años procuró ejercer mando absoluto, y logró constituirse en el principal dirigente de la denominada Confederación Argentina (1835-1852).

Contenido

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  • 1 Datos biográficos
  • 2 Inicios de su participación política
  • 3 La revolución de diciembre
  • 4 Primer gobierno
    • 4.1 La guerra civil en el interior
    • 4.2 La Constitución que no fue
    • 4.3 El gobierno de la provincia
  • 5 Interregno
  • 6 Campaña al desierto
    • 6.1 La revolución "de los Restauradores"
  • 7 Segundo gobierno
    • 7.1 La Ley de Aduanas
    • 7.2 La política exterior
  • 8 El bloqueo francés
    • 8.1 La generación del 37
  • 9 La guerra civil del 40
    • 9.1 La Coalición del Norte
    • 9.2 Campañas de Lavalle
    • 9.3 El Terror
    • 9.4 Final de la guerra civil
  • 10 La década final
    • 10.1 Política religiosa
    • 10.2 El sitio de Montevideo y una nueva rebelión correntina
    • 10.3 El bloqueo anglo-francés
  • 11 La caída
    • 11.1 Exilio y muerte
  • 12 Después de Rosas
    • 12.1 La imagen de la historia oficial
    • 12.2 El revisionismo
  • 13 El hombre Rosas
  • 14 Notas
  • 15 Bibliografía
  • 16 Véase también
  • 17 Enlaces externos

Datos biográficos [editar]

Conocido como Juan Manuel de Rosas, fue bautizado como Juan Manuel José Domingo Ortiz de Rosas y López de Osornio. Pertenecía al linaje de los Ortiz de Rozas, que tiene origen en el pueblo de Rozas, Valle de Soba, Cantabria, España,pero el mismo Juan Manuel, en su juventud y debido a un entredicho quetuvo con su madre, prefirió apellidarse "de Rosas". Ingresó a los 8años de edad en el colegio privado que dirigía Francisco Javier Argerich,si bien desde joven demostró vocación por las actividades rurales.Interrumpió sus estudios para enrolarse en la compañía de niños delRegimiento de Migueletes, que participó en la defensa frente a las invasiones inglesas (1806-1807).

Más tarde, retirado al campo, se convirtió en un gran estanciero de la Pampa bonaerense, manteniéndose alejado de los sucesos revolucionarios de 1810. En 1813, pese a la oposición materna — que venció al hacer creer a su madre que la joven estaba embarazada — se casó con Encarnación Ezcurra, con quien tuvo tres hijos: Juan, María, muerta de niña, y Manuelita, nacida en 1817, que luego sería su compañera inseparable.

Al poco tiempo devolvió a sus padres los campos que administrabapara formar sus propios emprendimientos ganaderos y comerciales. Fueadministrador de los campos de sus primos Anchorena, y fundó unsaladero en sociedad con Luis Dorrego, hermano del coronel Manuel Dorrego.Bien pronto quedó claro que era el negocio del momento: la carne saladay los cueros eran casi la única exportación de la joven nación. Acumulóuna gran fortuna como ganadero y exportador de carne vacuna, distante de los acontecimientos emergentes que conducirían al virreinato del Río de la Plata a la emancipación del dominio español en 1816.

Por esos años conoció al doctor Manuel Vicente Maza,quien se convirtió en su patrocinador legal, en especial en una causaque sus propios padres habían entablado contra él. Más tarde sería unexcelente consejero político.

En 1818, por presión de los abastecedores de carne de la capital, el director Juan Martín de Pueyrredóntomó una serie de medidas en contra de los saladeros. Rápidamente,Rosas cambió de rubro: se dedicó a la producción agropecuaria ensociedad con Dorrego y los Anchorena, que también le encargaron ladirección de su estancia Camarones, al sur del río Salado.

Al año siguiente compró la estancia Los Cerrillos, en San Miguel del Monte. En su estancia en la Laguna de Monte organizó una compañía (aumentada al poco tiempo a regimiento) de caballería, los “Colorados del Monte”, para combatir a los indígenas de la zona pampeana. Fue nombrado su comandante, y alcanzó el grado de teniente coronel.

Por esos años escribió sus famosas "Instrucciones a los mayordomosde estancias", en la que detallaba con precisión las responsabilidadesde cada uno de los administradores, capataces y peones. Allí demostrabasu capacidad para administrar simultáneamente varias explotaciones, conmétodos muy efectivos, en un anticipo de su futura capacidad paraadministrar el estado provincial.

Hasta 1820 se dedicó a sus actividades privadas. Desde ese año hasta la batalla de Caseros, en 1852, consagraría su vida a la actividad política, liderando —ya en el gobierno o fuera de él— la provincia de Buenos Aires, que contaba no sólo con el territorio productivo más rico de la naciente Argentina, sino con la metrópolis más importante (la ciudad de Buenos Aires) y el puerto que concentraba el comercio exterior de las restantes provincias, así como el control de la aduana. En relación a estos recursos se desarrollaron gran parte de los conflictos institucionales y las guerras civiles del siglo XIX en la Argentina, controlados hasta la caída de Rosas por la provincia de Buenos Aires.

Luego de la batalla de Caseros, Rosas se exilió en Gran Bretaña, en una granja en las cercanías de la ciudad de Southampton. Murió en el exilio el 14 de marzo de 1877, acompañado por su hija Manuelita. Sus restos fueron repatriados a la Argentina el 1 de octubre de 1989 y reposan actualmente en el panteón familiar del Cementerio de la Recoleta en la Ciudad de Buenos Aires.

Inicios de su participación política [editar]

En 1820 concluyó la etapa del Directorio con la renuncia de José Rondeau a consecuencia de la Batalla de Cepeda. Fue en esa época que Rosas comenzó a involucrarse en la política, al contribuir a rechazar la invasión del caudillo Estanislao López al frente de sus “Colorados del Monte”. Participó en la victoria de Dorrego en Pavón, pero junto a su amigo Martín Rodríguez se negó a continuar la invasión hacia Santa Fe, donde Dorrego fue derrotado completamente en la batalla de Gamonal.

Con apoyo de Rosas y otros estancieros, fue electo gobernador su colega Martín Rodríguez. El 1ro de octubre estalló una revolución, dirigida por el coronel Manuel Pagola,que ocupó el centro de la ciudad. Rosas se puso a disposición deRodríguez, y el día 5 inició el ataque, derrotando completamente a losrebeldes. Los cronistas de esos días recordaron la disciplina quereinaba entre los gauchos de Rosas,[1] que fue ascendido al grado de coronel. Con Rodríguez, el grupo de los estancieros empezó a tener un papel público.

También fue parte de las negociaciones que concluyeron con el Tratado de Benegas,que ponía fin al conflicto entre las provincias de Santa Fe y BuenosAires. Fue el responsable del cumplimiento de una de las cláusulassecretas del mismo: entregar al gobernador Estanislao López 30.000cabezas de ganado como reparación de los daños causados por las tropasbonaerenses en su territorio. La cláusula era secreta, para no "mancharel honor" de Buenos Aires. Así se iniciaba la alianza permanente quetendría esta provincia con la de Buenos Aires hasta 1852.

Los primeros años después de la disolución de los poderes nacionalesfueron un período de paz y prosperidad en Buenos Aires, principalmentedebido a que Buenos Aires usufructuó en su exclusivo provecho lasrentas de la Aduana, una fuente inagotable de riqueza que la provinciadecidió no compartir con sus hermanas ni con ejércitos exteriores.[2]

Entre 1821 y 1824 compró varios campos más, especialmente la estancia que había sido del virrey Joaquín del Pino y Rozas (conocida como Estancia del Pino, en el partido de La Matanza), a la que llamó San Martín en honor del general.

También aprovechó la ley de enfiteusis promovida por el ministro Bernardino Rivadaviapara aumentar sus campos. En lugar de ayudar a los pequeños hacendados,esta ley terminó dejando en propiedad de unos pocos grandesterratenientes cerca de la mitad de la superficie de la provincia.

Los desórdenes del año 20habían dejado desguarnecida la frontera sur, por lo que habíanrecrudecido los malones. Martín Rodríguez dirigió entonces trescampañas al desierto, usando una extraña mezcla de diálogos de paz ygenocidio. En 1823 fundó las actuales ciudades de Azul y Tandil. En casi todas estas campañas lo acompañó Rosas, que también participó de una expedición en que el agrimensor Felipe Senillosadelineó y estableció planos catastrales de los pueblos del sur de laprovincia. El jefe nominal de esa campaña era el coronel Juan Lavalle.

Durante la guerra del Brasil,el presidente Rivadavia lo nombró comandante de los ejércitos decampaña a fin de mantener pacificada la frontera con la poblaciónindígena de la región pampeana, cargo que volvió a ejercer después,durante el gobierno provincial del coronel Dorrego.

En 1827,en el contexto previo al inicio de la guerra civil que estallaría en1828, Rosas era un dirigente militar, representante de la aristocracia rural, socialmente conservadora. Estaba alineado a la corriente federalista, adversa a la influencia foránea y a las iniciativas de corte liberal preconizadas por la tendencia unitaria.

La revolución de diciembre [editar]

Terminada la guerra del Brasil, Dorrego fue obligado — por unaintensa presión diplomática y financiera — a firmar la paz y laindependencia de Uruguay,y la libre navegación de los ríos; lo que fue visto por los miembrosdel ejército en operaciones como una traición. En repuesta, lamadrugada del 1ro de diciembre de 1828, el general unitario Juan Lavalle tomó el Fuerte de Buenos Airesy reunió a los unitarios en la iglesia de San Francisco, donde — anombre del pueblo — eligieron gobernador a Lavalle, utilizando unconcepto restrictivo del término "pueblo". Siguiendo la misma lógica,disolvió la legislatura.

Dorrego se retiró al interior de la provincia, y buscó la proteccióndel comandante de campaña, Rosas. Éste lo ayudó a reunir un pequeñoejército, pero fueron atacados sorpresivamente en la batalla de Navarro, siendo derrotados.

Rosas aconsejó a Dorrego que huyera hacia Santa Fe, pero el gobernador se negó,[3] por lo que aquél lo abandonó, marchándose hacia la provincia de Santa Fe. Dorrego se refugió en Salto, en el regimiento del coronel Ángel Pacheco; pero, traicionado por dos oficiales de éste — Bernardino Escribano y Mariano Acha— fue enviado prisionero a Lavalle. Éste, influido por el deseo devenganza de los ideólogos unitarios, fusiló a Dorrego — y se hizo cargode toda la responsabilidad. En su última carta, escrita a EstanislaoLópez, Dorrego pedía que su muerte no fuera causa de derramamiento desangre. Eso es exactamente lo que fue, y por muchos años.

A principios de enero de 1829, el general José María Paz, aliado de Lavalle, iniciaba la invasión de la provincia de Córdoba, donde derrocaría al gobernador Juan Bautista Bustos. De ese modo se generalizó la guerra civil en todo el país.

Lavalle envió ejércitos en todas direcciones, pero varios pequeñoscaudillos aliados de Rosas organizaron la resistencia. Los jefesunitarios recurrieron a toda clase de crímenes para aplastarla. No seha difundido la memoria de estos hechos, pues ocurrieron en el campo ysus víctimas fueron gauchos y personas pertenecientes a clases socialesmás humildes.[4]

El gobernador intruso envió al coronel Federico Rauch hacia el sur, y una de sus columnas, al mando del coronel Isidoro Suárez,derrotó y capturó al mayor Mesa, que fue enviado a Buenos Aires yejecutado. Al frente del grueso de su ejército, Lavalle avanzó hastaocupar Rosario.Pero, poco después, López dejó sin caballos a Lavalle, que se vioobligado a retroceder. López y Rosas persiguieron a Lavalle hasta cercade Buenos Aires, derrotándolo en la batalla de Puente de Márquez, librada el 26 de abril de 1829.

Mientras López regresaba a Santa Fe, Rosas sitió la ciudad de BuenosAires. Allí crecía la oposición a Lavalle (a pesar de que los aliadosde Dorrego habían sido expulsados), sobre todo por el crimen sobre elgobernador. Lavalle aumentó la persecución sobre los críticos, lo quele llevaría mucho apoyo a Rosas, en la ciudad que siempre fue lacapital del unitarismo.

Lavalle, desesperado, se lanzó a hacer algo insólito: se dirigió,completamente solo, al cuartel general de Rosas, la Estancia del Pino.Como éste no se encontraba, se acostó en su catre de campaña aesperarlo. Al día siguiente, 24 de junio, Lavalle y Rosas firmaron el Pacto de Cañuelas,que estipulaba que se llamaría a elecciones, en las que sólo sepresentaría una lista de unidad de federales y unitarios, y que elcandidato a gobernador sería Félix de Álzaga.

Lavalle presentó el tratado con un mensaje que incluía una inesperada opinión sobre su enemigo:

“Mi honor y mi corazón meimponen remover por mi parte todos los inconvenientes para una perfectareconciliación...Y sobre todo ha llegado el caso de que veamos,tratemos y conozcamos de cerca de Juan Manuel de Rosas como a unverdadero patriota y amante del orden.”

Pero los unitarios presentaron la candidatura de Alvear, y al preciode treinta muertos ganaron las elecciones. Las relaciones quedaronrotas nuevamente, obligando a Lavalle a un nuevo tratado, el pacto de Barracas,del 24 de agosto. Pero, ahora más que antes, la fuerza estaba del ladode Rosas. A través de este pacto se nombró gobernador a Juan José Viamonte. Éste llamó a la legislatura derrocada por Lavalle, allanándole a Rosas el camino al poder.

Primer gobierno [editar]

Bandera usada en las provincias del Pacto Federal.

La Legislatura de Buenos Aires proclamó a Juan Manuel de Rosas como Gobernador de Buenos Aires el 8 de diciembre de 1829, honrándolo además con el título de "Restaurador de las Leyes e Instituciones de la Provincia de Buenos Aires" y en el mismo acto le otorgó "todas las facultades ordinarias y extraordinarias que creyera necesarias, hasta la reunión de una nueva legislatura".No era algo excepcional: las facultades extraordinarias ya les habíansido conferidas a Sarratea y a Rodríguez en 1820, y a los gobernadoresde muchas otras provincias en los últimos años; también Viamonte lashabía tenido.

El mismo día en que juró su cargo, declaró al diplomático uruguayo Santiago Vázquez:

“Creen que soy federal; noseñor, no soy de partido alguno sino de la Patria... En fin, todo loque yo quiero es evitar males y restablecer las instituciones, perosiento que me hayan traído a este puesto.”

Lo primero que hizo Rosas fue realizar un extraordinario funeral,trayendo los restos de Dorrego a la capital; con eso se captó lavoluntad de los seguidores del fallecido líder del partido federal,sumando automáticamente el apoyo del pueblo humilde de la capital alque ya tenía de la población rural.[5]

La guerra civil en el interior [editar]

Paz había ocupado Córdoba y había derrotado a Facundo Quiroga.Rosas envió una comisión a mediar entre Paz y Quiroga, pero éste fuederrotado y se refugió en Buenos Aires. Rosas le hizo dar unrecibimiento triunfal — como si hubiese sido el vencedor — aunque elcaudillo consideraba que la guerra había terminado para él.

Paz aprovechó la victoria para invadir las provincias de los aliadosde Quiroga, colocando en ellos gobiernos unitarios. Los bandos quedabandefinidos: las cuatro provincias del litoral, federales; las nueve delinterior, unitarias y unidas desde agosto de 1830 en una Liga Unitaria, cuyo "supremo jefe militar" era Paz.

A los pocos meses, en enero de 1831, Rosas y Estanislao López impulsaron el Pacto Federal entre Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos. Éste, que sería uno de los "pactos preexistentes" mencionados en la Constitución de la Nación Argentina,tenía como objetivo poner un freno a la expansión del unitarismoencarnado en el general Paz. Corrientes se adheriría más tarde alPacto, porque el diputado correntino Pedro Ferréintentó convencer a Rosas de nacionalizar los ingresos de la Aduana deBuenos Aires e imponer protecciones aduaneras a la industria local. Eneste punto, Rosas sería tan inflexible como sus antecesores unitarios:la fuente principal de la riqueza y del poder de Buenos Aires proveníade la aduana.

El caudillo santiagueño Juan Felipe Ibarra,refugiado en Santa Fe, logró que López iniciara acciones contraCórdoba. Serían acciones guerrilleras, porque en ese tipo de accionestenía ventaja sobre las disciplinadas tropas de Paz. A principios de1831, el ejército porteño inició también las operaciones, al mando de Juan Ramón Balcarce; pero el ejército porteño nunca llegó a unirse al santafesino.

Cuando el coronel Ángel Pacheco derrotó a Juan Esteban Pedernera en la batalla de Fraile Muerto, Paz decidió hacerse cargo personalmente del frente Este.

Por su lado, Quiroga decidió volver a la lucha. Pidió fuerzas aRosas, pero éste sólo le ofreció los presos de las cárceles. Quirogainstaló un campo de entrenamiento y, cuando se consideró listo, avanzósobre el sur de Córdoba. En el camino, Pacheco le entregó los pasadosde Fraile Muerto: con ellos conquistó Cuyo y La Rioja en poco más de unmes.

La inesperada captura de Paz por un tiro de boleadoras de un soldado de López, el 10 de mayo,provocó un repentino cambio: Lamadrid se hizo cargo del ejércitounitario, con el que se retiró hacia el norte y fue vencido por Quirogaen la batalla de La Ciudadela, el 4 de noviembre, junto a la ciudad de Tucumán. Así terminó la Liga del Interior.

La Constitución que no fue [editar]

En los meses siguientes, las provincias restantes se irían adhiriendo al Pacto Federal: Mendoza, provincia de Córdoba, Santiago del Estero y La Rioja en 1831. Al año siguiente, Tucumán, San Juan, San Luis, Salta y Catamarca.

En cuanto terminó la guerra, los representantes de varias provinciasanunciaron que, con la pacificación interior, había llegado la ocasiónesperada para la organización constitucional del país. Pero Rosasargumentaba que primero se tenían que organizar las provincias y luegoel país, ya que la constitución debía ser el resultado escrito de unaorganización que debía darse primero. Aprovechó una acusación deldiputado correntino Manuel Leiva para acusarlo de tener ideas anárquicas y retirar su representante de la convención de Santa Fe. En agosto de 1832, la convención quedaba disuelta, y la oportunidad de organizar constitucionalmente el país se pospuso por otros veinte años.

Por el momento, el país quedaba dividido en tres áreas deinfluencia: Cuyo y el noroeste, de Quiroga; Córdoba y el litoral, deLópez; y Buenos Aires, de Rosas. Por unos años, este triunviratovirtual gobernaría el país, aunque las relaciones entre ellos nuncafueron muy buenas.[6]

El gobierno de la provincia [editar]

El primer gobierno de Rosas fue un gobierno "de orden"; no fue unatiranía despótica, aunque más tarde los historiadores harían extensivasa su primer gobierno algunas características del segundo. En esteprimer momento, se apoyó en algunos de los dirigentes del "Partido delOrden" de la década anterior, lo cual ha permitido que fuera acusado deser el continuador del Partido Unitario,[7] aunque con el tiempo se distanciaría de ellos.

La administración de Rosas fue, también, un gobierno "progresista":se fundaron pueblos, se reformaron el Código de Comercio y el deDisciplina Militar, se reglamentó la autoridad de los jueces de paz delos pueblos del interior y se firmaron tratados de paz con loscaciques, con lo que se obtuvo una cierta tranquilidad en la frontera.

Entre los hechos negativos, se produjo la invasión inglesa de las islas Malvinas,que desde hacía tiempo estaban en disputa entre Inglaterra y España,pero que desde hacía pocos años había empezado a ser poblada desdeBuenos Aires. Según diversos historiadores, Rosas habría ofrecido aInglaterra las islas Malvinas como pago, en concepto de una deuda quela Provincia de Buenos Aires tenía con aquel país. Inglaterra nuncacontestó aquella carta, aunque, aparentemente no hizo caso omiso de lamisma, y procedió a ocupar las islas.

No obstante, la supremacía lograda no estuvo asociada a un apoyoincondicional de toda la población. Rosas debió enfrentar, por elcontrario, una dura resistencia durante el curso de su gobierno.

Interregno [editar]

A fines de 1832,la legislatura reeligió a Rosas. Se dijo durante muchos años querechazó su reelección porque no se le concedían las facultadesextraordinarias, lo que no es exacto: no se sentía capaz de gobernar —ni quería hacerlo — sin la unanimidad de la opinión pública en sufavor. Esperaría que lo llamaran desesperadamente, mientras buscaba laforma de hacerse imprescindible.

En su lugar fue electo Juan Ramón Balcarce,héroe de la época de la guerra de independencia y jefe de un grupofederal no totalmente rosista. Rosas terminó su gobierno el 18 dediciembre de 1832.

===

Campaña al desierto [editar]

Véase también: Campaña de Rosas al Desierto

La llanura pampeana bonaerense había estado sometida al dominioblanco apenas en una franja estrecha junto al Paraná y el Río de laPlata, por lo menos hasta la década de 1810. Desde entonces, lafrontera se había adelantado hasta una línea que pasaba aproximadamentepor las actuales ciudades de Balcarce, Tandil y Las Flores.

En cuanto bajó del gobierno, coordinó la campaña con los Mendoza, deSan Luis y de Córdoba para hacer una batida general, que además seríaacompañada por otra que realizara el general Manuel Bulnes en Chile.La comandancia general le fue ofrecida a Facundo Quiroga, pero éste noparticipó en ella. Concentró y adiestró la tropa en su estancia de LosCerrillos, en Monte, y partieron de allí en marzo de 1833.

La columna oeste, al mando de José Félix Aldao, recorrió un territorio que había sido "limpiado" de indios recientemente, por lo que se limitó a llegar al río Colorado. La del centro venció al cacique ranquel Yanquetruzy regresó rápidamente. La que hizo la mayor parte de la campaña fue ladel este, al mando del propio Rosas. Éste se estableció a orillas delrío Colorado — cerca de la actual localidad de Pedro Luro — y envió cinco columnas hacia el sur y hacia el oeste, que consiguieron derrotar a los caciquesmás importantes. A continuación firmó tratados de paz con otros,secundarios hasta entonces, que se convirtieron en útiles aliados. Alaño siguiente se sumaría el más importante de ellos, Calfucurá.

Durante los primeros años de su segundo gobierno, la política deRosas para con los indios alternaría tratados de paz y donaciones concampañas de exterminio. Sólo después de la crisis que comenzó en 1839la cambió por una política de paz permanente.

La campaña también incorporó científicos que reunieron información sobre la zona recorrida,[8]pero las regiones desérticas quedaron en manos de los indios. Seaseguró la tranquilidad para los campos y pueblos ya formados, y selogró un relativo avance en el sudoeste de la provincia, pero losadelantos de la frontera serían mucho menos espectaculares que los dela campaña de Roca en 1879.

Lo más importante que logró Rosas fue poner de su lado al ejército,a los estancieros y la opinión pública. Y el eterno agradecimiento delas provincias de Mendoza, San Luis, Córdoba y Santa Fe, que se vieronlibres de saqueos importantes por muchos años. Sin embargo, el únicogrupo de indios que no fue totalmente dominado, los Ranqueles,siguieron siendo la pesadilla de estas provincias.

El precio a pagar por la paz fue sostener a las tribus amigas conentregas anuales de ganado, caballos, harina, tejidos y aguardiente. Apartir de este momento, las tribus cazadoras dependieron de lasentregas de alimentos, y fueron considerados por los bonaerenses comocostosos parásitos del erario público, olvidando que — desde el puntode vista de Rosas — los pagos eran un precio a pagar por el uso deterritorios que ellos consideraban suyos.

Más tarde, el propio Rosas dirigiría la redacción de una Gramática de la lengua pampa.

En esta campaña se destacaron algunos oficiales que formarían la siguiente generación de militares porteños: Pedro Ramos, Ángel Pacheco, Domingo Sosa, Hilario Lagos, Mariano Maza, Jerónimo Costa, Pedro Castelli y Vicente González (el Carancho del Monte).

La revolución "de los Restauradores" [editar]

Artículo principal: Revolución de los Restauradores

Mientras Rosas el estaba en su campamento del río Colorado, los desacuerdos internos del partido federaliban en aumento. Una de las fracciones era ideológicamente liberal, ydeseaba la organización constitucional; en sus filas militaban elgobernador Balcarce y sus ministros Enrique Martínez y Félix Olazábal. Sus adversarios, leales a Rosas, los llamaban lomos negros,debido a que el reverso de la lista en la cual se postulaban era decolor negro. En el partido de Rosas figuraban estancieros, militares ycomerciantes minoristas.

El enfrentamiento se condujo principalmente en la prensa, divididaen dos bandos, que se atacaban escandalosamente; el gobierno decidióprocesar a varios periódicos opositores y uno o dos oficialista.Entonces se puso en acción Encarnación Ezcurra, esposa y consejera deRosas, que reunía diariamente a sus aliados en su casa, y organizabalas manifestaciones y agresiones contra los opositores.

Cuando se anunció el juicio a los periódicos, uno de ellos erallamado "El Restaurador de las Leyes". Encarnación hizo empapelar laciudad con la noticia de que iba a ser enjuiciado el Restaurador, loque la gente interpretó como un juicio al jefe del partido federal. Seprodujo una gran manifestación, y sus participantes se reunieron en lasafueras de la ciudad; en su ayuda vino el general Agustín Pinedo, que puso a sitio a la ciudad, provocando unos días más tarde la renuncia de Balcarce.

En su lugar fue nombrado nuevamente Viamonte, y en los díassiguientes abundaron las agresiones de los partidarios de Rosas,organizados en la Sociedad Popular Restauradora, formada por las clases medias no educadas de la ciudad y parte de los oficiales de origen humilde. Su brazo armado era La Mazorca,un grupo de agitadores que también atacaban las casas de los opositoresa Rosas y causaban desmanes. Por el momento, casi no hubo asesinatos.

Unos meses después llegaba Rosas de regreso a Buenos Aires, yViamonte se vio obligado a renunciar. En su lugar fue electo Rosas,pero no aceptó porque no se le concedían las facultades extraordinarias.No se sentía capaz de gobernar — ni le interesaba hacerlo — bajo laslimitaciones de un "estado de derecho". Fue electo gobernador su amigo Manuel Vicente Maza, presidente de la legislatura.

Segundo gobierno [editar]

Bandera militar argentina usada por los regimientos federales.

Al estallar un conflicto que se había suscitado entre Salta y Tucumán, Rosas logró que Maza enviara como mediador al general Facundo Quiroga, que residía en Buenos Aires. En el trayecto fue emboscado y asesinado en Barranca Yaco (provincia de Córdoba) por Santos Pérez, un sicario vinculado a los hermanos Reynafé, que gobernaban Córdoba.

Esta muerte provocó la renuncia de Maza; el clima de inestabilidad yviolencia obligó a la legislatura a llamar de regreso al gobierno aRosas, que asumió el 13 de abril de 1835, y a otorgarle la condición que exigió: la "suma del poder público", esto es, la representación y ejercicio de los tres poderes del Estado,sin necesidad de rendir cuenta de su ejercicio. Por otro lado, todoeste asunto le dio a Rosas la oportunidad única de no compartir elmando del partido federal, que hasta entonces se había repartido conQuiroga y López. Éste, en tanto que protector de los Reynafé, quedó muydebilitado; y moriría a mediados de 1838. Incluso los caudillos con poder propio cayeron en su órbita, como Juan Felipe Ibarra, de Santiago del Estero, y José Félix Aldao, de Mendoza.

La suma del poder público se le otorgó con el compromiso de:

  1. Conservar, defender y proteger la religión Católica Apostólica Romana.
  2. Sostener la causa nacional de la Federación.
  3. El ejercicio de la suma del poder público duraría "todo el tiempo que el Gobernador considere necesario".

No disolvió la legislatura ni los tribunales, por lo que era apenasuna forma de poner más claro el carácter excepcional que tenía sumandato. La diferencia aparecería después, cuando Rosas hiciera uso detodo ese poder.

Una vez conseguidos estos nuevos poderes, impuso los criteriosfederales y formó alianzas con los líderes de las demás provinciasargentinas, logrando el control del comercio y de los asuntosexteriores de la Confederación.

La Sala de Representantes nombró gobernador a Juan Manuel de Rosaspor el quinquenio que comprende de 1835 a 1840. Antes de asumirsemejante responsabilidad, el Restaurador exigió que se realizara un plebiscito,cuyo resultado fue 9.713 votos a favor y 7 en contra. Cabe destacar quepor esos tiempos la provincia de Buenos Aires contaba con 60.000habitantes, de los cuales no accedían al sufragio las mujeres ni los niños.

No se tiene aún noticia deciudadano alguno que no fuese a votar. Debo decirlo en obsequio de laverdad histórica, nunca hubo un gobierno más popular, y deseado, ni másbien sostenido por la opinión. Los unitarios que en nada habían tomadoparte, lo recibían al menos con indiferencia, los federales lomos negros,con desdén, pero sin oposición; los ciudadanos pacíficos lo esperabancomo una bendicion y un termino a las crueles oscilaciones de doslargos años; la campaña, en fin, como el simbolo de su poder y lahumillacion de los cajetillas de la CIUDAD. [...]
"[...] Concibese como ha podido suceder que en una provincia de cuatrocientos mil habitantes, según lo asegura la Gaceta,sólo hubiese tres votos contrarios al gobierno? Seria acaso que losdisidentes no votaron? Nada de eso! No se tiene aún noticia deciudadano alguno que no fuese a votar; los enfermos se levantaron de lacama a ir a dar su asentimiento, temerosos de que sus nombres fueraninscritos en algún negro registro; porque así se había insinuado.
El terror estaba ya en laatmósfera, y aunque el trueno no había estallado aun, todos veían lanube negra y torva que venia cubriendo el cielo." Domingo F. Sarmiento[9]

En este sentido, un retrato vívido de esa época ha sido el legado por la pluma de Esteban Echeverría en El matadero, cuento precursor del realismo rioplatense que transcurre en la provincia de Buenos Aires durante los años 30'.Desde la óptica opositora, Echeverría describió las contiendas entreunitarios y federales, y las figuras del caudillo Juan Manuel de Rosasy sus seguidores, atribuyendo a estos últimos cualidades brutales ysanguinarias.

En cuanto asumió, ordenó la captura de Santos Pérez y los Reynafé, ytras un juicio que tardó años, fueron condenados a muerte y ejecutados.El juicio le dio a Rosas una autoridad nacional en un ámbitoinesperado: su provincia tenía un tribunal penal de autoridad nacional.Esa autoridad no era legal pero era real, y aportó cierta unidad a laadministración nacional.

Eliminó de todos los cargos públicos a sus opositores: expulsó atodos los empleados públicos que no fueran federales "netos", y borródel escalafón militar a los oficiales sospechosos de opositores,incluyendo a los exiliados. A continuación hizo obligatorio el lema de "Federación o muerte", que sería gradualmente reemplazado por "¡Mueran los salvajes unitarios!", para encabezar todos los documentos públicos; e impuso a los empleados públicos y militares el uso del cintillo punzó, que pronto sería usado por todos.

Por oposición, más tarde los unitarios llevarían divisas celestes, lo que tuvo un resultado inesperado: la bandera argentinaera, hasta ese momento, de color azul y blanco. Los ejércitos de Rosasla empezaron a usar con un color azul oscuro, casi violeta; paradiferenciarse, los unitarios la utilizaron de color celeste y blanco.Dado que - a la larga - triunfaron los unitarios, la bandera nacionaltiene hoy un color mucho más suave que el que le había dado Manuel Belgrano.[10]

La Ley de Aduanas [editar]

El gobernador de Corrientes, Pedro Ferré, realizó un enérgico planteo reclamando medidas proteccionistas para los productos de origen local, cuya producción se deterioraba debido a la política de libre comercio de Buenos Aires.

El 18 de diciembre de 1835,Rosas sancionó la Ley de Aduanas en respuesta a ese planteo, quedeterminaba la prohibición de importar algunos productos y elestablecimiento de aranceles para otros casos. En cambio mantenía bajoslos impuestos de importación a las máquinas y los minerales que no seproducían en el país. Con esta medida buscaba ganarse la buena voluntadde las provincias, sin ceder lo esencial, que eran las entradas de laAduana. Estas medidas impulsaron notablemente el mercado interno y laproducción del interior del país. Sin embargo, Buenos Aires continuó siendo la principal ciudad.

Se nacía de un impuesto básico de importación del 17% y se ibaaumentando para proteger a los productos más vulnerables. Lasimportaciones vitales, como el acero, el latón, el carbón y lasherramientas agrícolas pagaban un impuesto del 5%. El azúcar, lasbebidas y productos alimenticios el 24%. El calzado, ropas, muebles,vinos, coñac, licores, tabaco, aceite y algunos artículos de cuero el35%. La cerveza, la harina y las papas el 50%.

El efecto inesperado, pero que Rosas había consideradocorrectamente, era que disminuyeron las importaciones, pero elcrecimiento del mercado interno compensó esa caída. De hecho, losimpuestos por importación aumentaron significativamente. Más tarde,bajo el efecto de los bloqueos, se redujeron estas tasas deimportación, pero nunca volvieron a ser tan bajas como en la época deRivadavia, ni tanto como serían después de su caída.

Simultáneamente pretendió obligar a Paraguay a incorporarse a la Confederación Argentinaahogándola económicamente, para lo cual impuso una fuerte contribuciónal tabaco y los cigarros. Como temía que entraran de contrabando porCorrientes, esos impuestos alcanzaron también a los productoscorrentinos. La medida contra el Paraguay fracasó, pero tendría gravesconsecuencias respecto de Corrientes.

Su política económica fue decididamente conservadora: controló losgastos al máximo, y mantuvo un equilibrio fiscal precario sin emisionesde moneda ni endeudamiento. Tampoco pagó la deuda externa contraída entiempos de Rivadavia, salvo en pequeñas sumas durante los pocos años enque el Río de la Plata no estuvo bloqueado. El papel moneda porteñomantuvo muy estable su valor y circuló por todo el país, reemplazando ala moneda metálica boliviana, con lo cual contribuyó a la unificaciónmonetaria del país. El Banco Nacional fundado por Rivadavia estabacontrolado por comerciantes ingleses y había provocado una grave crisismonetaria con continuas emisiones de papel moneda, continuamentedepreciado. En 1836, Rosas lo declaró desaparecido, y en su lugar fundó el Banco de la Provincia de Buenos Aires.[11]

Su administración era sumamente prolija, anotando y revisandopuntillosamente los gastos e ingresos públicos, y publicándolos casimensualmente. Incluso, cuando más tarde castigó a sus enemigos conembargos de sus bienes — no realizó confiscaciones, a diferencia de loque hizo Lavalle antes que él, o Valentín Alsina y Pastor Obligado después — hizo que se les entregaran a los parientes de los así castigados recibos detallados de todo lo embargado.

La política exterior [editar]

En el norte, las ambiciones del dictador boliviano Andrés de Santa Cruz, que dominaba la recién fundada Confederación Perú-Bolivianay quiso invadir Jujuy y Salta con el apoyo de algunos emigradosunitarios, llevaron a una guerra entre esos países y Argentina. Laguerra estuvo a cargo del "protector" Heredia, gobernador de Tucumán.Éste era el último de los caudillos federales que hizo alguna sombra aRosas, pero el Restaurador logró disciplinarlo por medio de lafinanciación de esta guerra. A fines de 1838,con el asesinato de Heredia a manos de uno de sus oficiales, separalizaron las operaciones y desapareció su último competidor federal;tal vez por eso mismo al año siguiente aparecieron enemigos internosdecididamente no federales.

Las relaciones con Brasil fueron muy malas, pero nunca se llegó a la guerra, por lo menos hasta Caseros. Nunca hubo problemas con Chile,aunque en ese país se refugiaban muchos opositores, que llegaron alanzar algunas expediciones desde allí contra las provinciasargentinas. Con Paraguay, la política de Rosas se limitó a pretenderreincorporarlo a la Argentina. Aunque nunca se iniciaron accionesdirectas en ese sentido, mantuvo el bloqueo de los ríos interiores, afin de forzar al Paraguay a negociar su incorporación a laConfederación, cosa que no consiguió.

En Uruguay, el nuevo presidente Manuel Oribe se libró de la tutoría de su antecesor Fructuoso Rivera. Pero éste, con apoyo de unitarios de Montevideo (entre ellos Lavalle) y de los imperiales brasileños establecidos en Río Grande del Sur, formó el partido “colorado” (al que Oribe le opuso el partido "blanco") y se lanzó a la revolución iniciándose la llamada Guerra Grande. A mediados de 1838 comenzó el sitio de parte de los coloradosal gobierno, resguardado tras los muros de Montevideo. Los coloradostuvieron desde el primer momento el apoyo de la flota francesa y elprotectorado brasileño. Ante esto, Oribe renunció en octubre de 1838,dejando en claro que lo había obligado una flota extranjera y se retiróa Buenos Aires.

El bloqueo francés [editar]

Artículo principal: Bloqueo francés al Río de la Plata‎

Los peores problemas empezaron con Francia: la política exterior francesa había permanecido en un perfil bajo por dos décadas, hasta que el rey Luis Felipeintentó recuperar para Francia su papel de gran potencia, obligando avarios países débiles a hacerle concesiones comerciales y, cuando eraposible, reducirlos a protectorados o colonias. Ese fue el caso de Argelia,por sólo citar un ejemplo. Desde 1830, Francia buscaba aumentar suinfluencia en América Latina y, especialmente, lograr la expansión desu comercio exterior. Consciente del poder inglés, en 1838 el rey LuisFelipe exponía ante el parlamento que “solo con el apoyo de unapoderosa marina podrían abrirse nuevos mercados a los productosfranceses…”.

Al ver que la Argentina no estaba organizada constitucionalmente,pensaron que podían, al menos, obligarla a concesiones comerciales. Ennoviembre de 1837, el vicecónsul francés se presentó al ministro de relaciones exteriores, Felipe Arana, exigiéndole la liberación de dos presos de nacionalidad francesa, el grabador César Hipólito Bacle, acusado de espionaje a favor de Santa Cruz, y el contrabandista Lavié. También reclamaba un acuerdo similar al que tenía la Confederación Argentina con Inglaterra y la excepción del servicio militar para sus ciudadanos, que en ese momento eran dos).

Arana rechazó las exigencias, y meses más tarde, la armada francesa bloqueó los puertos de la provincia de Buenos Aires y Montevideo.Y lo extendió a las demás provincias litorales, para debilitar laalianza de Rosas con ellas, ofreciendo levantar el bloqueo contra cadaprovincia que rompiera con él.

También en octubre de 1838, la escuadra francesa atacó la isla Martín García, derrotando con sus cañones y su numerosa infantería a las fuerzas del coronel Jerónimo Costa y del comandante Juan Bautista Thorne. Conducidos a Buenos Aires, fueron puestos en libertad en honor a la valentía que habían mostrado.

El bloqueo afectó mucho la economía de la provincia, al cerrar lasposibilidades de exportar. Eso dejó muy descontentos a los ganaderos ya los comerciantes, muchos de los cuales se pasaron silenciosamente ala oposición.

Sobre el reclamo particular de Francia, esto es, la eximición delservicio de armas para sus súbditos, el gobierno de Buenos Airesretrasó la respuesta por más de dos años. Rosas no se oponía areconocer a los residentes franceses en el Río de la Plata el derecho aun trato similar al que se daba a los ingleses, pero sólo estuvodispuesto a reconocerlo cuando Francia envió un ministroplenipotenciario, con plenos poderes para la firma de un tratado. Esosignificaba un trato de igual a igual, y un reconocimiento de laConfederación Argentina como un Estado soberano.

La generación del 37 [editar]

En 1837 surgió un grupo de jóvenes, entre los que se contaban Esteban Echeverría, Juan Bautista Alberdi, Juan María Gutiérrez y Vicente Fidel López,que se identificaban con la clase política que había protagonizado elproceso independentista hasta la organización unitaria de 1824, y adherían a las ideas del romanticismo europeo y la democracia liberal.

Este grupo logró cierta influencia a partir de dos instituciones: elSalón Literario (luego cerrado por orden de Rosas) y "La JovenArgentina", sociedad secreta fundada por Echeverría en 1838.

Intentaron ser una alternativa a federales y unitarios, propiciaronuna organización nacional mixta, y sus ideas y acción tendrían graninfluencia en el proceso constitucional posterior a la caída de Rosas.Por mucho tiempo, la “historia oficial” los consideró próceres civiles,pero posteriormente se les acusó de considerar todo lo europeo superiora lo americano o español, de querer trasplantar Europa a América sinconsiderar a los americanos, y de traicionar repetidamente a su propiopaís.

Se pronunciaron en contra de la política de Rosas respecto de Francia, y fueron perseguidos por la Mazorca — brazo armado de la Sociedad Popular Restauradora— y, si bien ninguno fue asesinado, terminaron refugiados enMontevideo. Allí se confundieron con los opositores refugiados, los másantiguos de los cuales eran los unitarios, a los que se habían sumadolos lomos negros de la época de Balcarce; formarían un grupomás o menos homogéneo, globalmente llamados "unitarios" por lospartidarios de Rosas.

La guerra civil del 40 [editar]

En junio de 1838 llegó a Buenos Aires el ministro de gobierno santafesino Domingo Cullen,con la misión de obtener un acercamiento entre Rosas y la flotafrancesa. Pero al parecer se extralimitó en sus órdenes, y negoció conel jefe de la flota el levantamiento de la misma para su provincia, acambio de ayudar a Francia contra Rosas y suprimir la delegación que suprovincia había hecho de las relaciones exteriores en la de BuenosAires. Pero a mitad de la negociación murió el gobernador Estanislao López, por lo que Cullen huyó a Santa Fe. Allí se hizo elegir gobernador, pero Rosas y el entrerriano Pascual Echagüe lo desconocieron como tal, con la excusa de que era español. Fue depuesto y reemplazado por Juan Pablo López, hermano de su antecesor.

Cullen huyó a Santiago del Estero y se refugió en casa del gobernador Ibarra, desde donde logró organizar una invasión a la provincia de Córdoba por parte de los opositores al gobernador Manuel López.Éstos fueron derrotados, e Ibarra envió a Cullen preso a Buenos Aires.Al llegar al límite de la provincia de Buenos Aires, fue fusilado porel coronel Pedro Ramos en junio de 1839.

Cullen había enviado a su ministro Manuel Leiva a negociar con el gobernador correntino Genaro Berón de Astradauna alianza contra Rosas, que el correntino aceptó. Pero ante la caídade Cullen, buscó apoyo en el uruguayo Rivera, con quien firmó untratado de alianza, que éste nunca cumplió. Y declaró la guerra contraBuenos Aires y Entre Ríos. El gobernador Echagüe invadió Corrientes y destrozó al ejército enemigo en la batalla de Pago Largo, donde Berón pagó la derrota con su vida.

En mayo, con apoyo y dinero porteño, Echagüe invadió Uruguay, con apoyo de gran número de militares "blancos", dirigidos por Juan Antonio Lavalleja, Servando Gómez y Eugenio Garzón. Llegó hasta muy cerca de Montevideo, pero fue derrotado en la batalla de Cagancha.

El gobierno francés no consiguió mucho con su bloqueo, por lo quedecidió financiar campañas militares contra Rosas, tanto pagando unfuerte subsidio al gobierno de Rivera, como a los unitarios organizadosen la Comisión Argentina, dirigida por Valentín Alsina.Éstos buscaron un jefe militar prestigioso para dirigir la revolución,y la elección cayó en Lavalle, a quien Alberdi convenció de ponerse alfrente de las tropas.

En la propia Buenos Aires se gestó un movimiento contra Rosas, cuyo mando militar cayó en al coronel Ramón Maza, hijo del presidente de la legislatura, Manuel Maza. Y en el sur de la provincia se organizó el grupo llamado de los Libres del Sur, cuyos miembros estaban alarmados por la caída de las exportaciones. Y contaban con Lavalle, que debía desembarcar en la bahía de Samborombón.

Pero todo salió mal: el grupo de Maza fue delatado, el ex amigo de Rosas fue asesinado y el propio jefe militar fusilado. Los Libres del Sur, descubiertos, se lanzaron a la insurrección, pero apenas dos semanas más tarde fueron derrotados por Prudencio Rosas, hermano del gobernador, en la batalla de Chascomús.

La derrota se debió a que Lavalle había cambiado de idea: alproducirse el ataque de Echagüe a Uruguay, decidió aprovechar parainvadir Entre Ríos. Como no consiguió apoyo alguno en esa provinciapara su cruzada contra Rosas, se dirigió a Corrientes, donde el gobernador Ferré lo puso al mando de su ejército.

Lo primero que hizo Ferré fue lanzar contra Santa Fe al fundador de la autonomía provincial, Mariano Vera, pero éste fue rápidamente derrotado y muerto.

La Coalición del Norte [editar]

Desde la muerte de Heredia, los unitarios del norte se habían idoorganizando y empezaron a controlar los gobiernos de Tucumán, Salta,Jujuy y Catamarca.

Rosas recordó que tenían en su poder el armamento enviado por élpara la guerra contra Bolivia, y decidió mandar un emisario paraquitárselo antes de que se pronunciaran contra él. La elección fue unode los más serios y evidentes errores en toda la carrera delRestaurador: el general Gregorio Aráoz de La Madrid,líder unitario tucumano de la década anterior, que al llegar a Tucumáncambió de bando y se unió a los rebeldes. Éstos se pronunciaron contraRosas y formaron la Coalición del Norte, dirigida por el ministro tucumano Marco Avellaneda. Intentaron extender la alianza seduciendo a los gobernadores Tomás Brizuela,de La Rioja, e Ibarra, de Santiago del Estero. Ambos eran federales,pero al primero lo convencieron dándole el mando militar supremo;Ibarra se negó.

A fines de 1840,Lamadrid invadió Córdoba, donde un grupo de liberales derrocó a ManuelLópez. Incluso intentaron revoluciones en San Luis y Mendoza, peroambas fracasaron.

Campañas de Lavalle [editar]

Lavalle invadió Entre Ríos y enfrentó a Echagüe en dos batallasindecisas. Se refugió en la costa sur de la provincia y se embarcó enla flota francesa, desembarcando en el norte de la provincia de BuenosAires. Esquivó al general Pacheco y se dirigió hacia Buenos Aires,estableciéndose en Merlo, y allí esperó que la ciudad se pronunciara a su favor.

Rosas organizó su cuartel general en los Santos Lugares — actualmente San Andrés, Partido de General San Martín — el mismo cuartel que más tarde se haría famoso por los prisioneros recluidos allí y por el fusilamiento de Camila O’Gorman).Le cerró el paso hacia la capital, mientras Pacheco lo rodeaba por elnorte. Mientras tanto, el ejército de Lavalle se desarmaba por lasdeserciones, y la ciudad apoyó incondicionalmente a Rosas.

Entonces Lavalle retrocedió. Todos los unitarios lo criticaron mucho por esa decisión, pero realmente no podía hacer otra cosa.

La retirada de Lavalle hizo que los franceses firmaran la paz conRosas y levantaran el bloqueo. Lavalle, sin apoyo naval, ocupó Santa Fe,pero su ejército seguía disminuyendo. Por su parte, Rosas lanzó en supersecución a Pacheco, y poco después puso a Oribe al mando delejército federal.

El Terror [editar]

Cuando se supo que Lavalle huía, estalló el terror general en laciudad: decenas de personas fueron asesinadas, centenares de casassaqueadas y las calles quedaron vacías. Los antiguos partidarios de losunitarios fueron perseguidos, y también los que fueran sospechados deserlo, por cualquier razón. Los símbolos de los unitarios, y hasta losobjetos de colores identificados con los unitarios - celeste y verde -fueron destruidos. Las casas, la ropa, los uniformes, todo lo quepudiera colorearse fue pintado de color rojo.

Rosas no hizo nada para detener la masacre, y posiblemente nohubiera podido controlarla. Sólo a fines de ese año, cuando estuvoseguro de que iba a ser obedecido, anunció que a cualquiera que se lodescubriera violando una casa, robando o asesinando sería pasado porlas armas. La violencia se detuvo ese mismo día.

El terror del año 40 fue la culminación del uso político de laviolencia por parte de Rosas y su partido. Los historiadores clásicosextendieron la imagen de esas semanas de violencia a todo su gobierno,lo que es falso.[12]Hubo varios períodos en los que los opositores fueron perseguidos, perolos crímenes de todos los días sólo ocurrieron a fines de 1840. Dehecho, Rosas usó más el terror como idea para presionar las concienciasque para eliminar personas.

En 1842, Rosas se autoproclamó Tirano ungido por Dios para salvar a la patria.[13] [14]

La otra idea generalizada sobre Rosas es que sólo él y su partidofueron terroristas, cuando varios otros gobernadores utilizaron laviolencia y el miedo como arma política.[15]

Final de la guerra civil [editar]

Lavalle se retiró hacia la provincia de Córdoba, pero al entrar en ella fue derrotado en la batalla de Quebracho Herrado, lo que lo obligó a retirarse a Tucumán. Allí se reunió y se separó nuevamente de Lamadrid, que marchó a invadir Cuyo. El jefe de su vanguardia, Mariano Acha (el que había entregado a Dorrego en manos de Lavalle), venció a José Félix Aldao en la batalla de Angaco,pero fue rápidamente derrotado y ejecutado. Unas semanas más tarde,Lamadrid se hacía nombrar gobernador de Mendoza, munido de las facultades extraordinarias tan criticadas,[16] sólo para ser pronto derrotado en Rodeo del Medio. Los sobrevivientes emigraron a Chile.

Lavalle esperó a Oribe en Tucumán, y allí fue derrotado en la batalla de Famaillá, en septiembre de 1841. Su aliado Marco Avellaneda fue ejecutado, y el mismo Lavalle murió en un tiroteo casual en San Salvador de Jujuy. Sus restos fueron llevados a Potosí, donde también se refugiaron los últimos unitarios del norte.

Los antirrosistas, sin embargo, tuvieron un éxito inesperado enCorrientes, donde el general Paz destrozó el ejército de Echagüe en Caaguazú.Desde allí invadió Entre Ríos (simultáneamente con Rivera) y se hizonombrar gobernador. Un conflicto con Ferré le obligó a huir, dejandosus fuerzas en manos de Rivera.

Por esa época hizo algunas campañas navales el futuro héroe nacional italiano Giuseppe Garibaldi,que en los ríos argentinos y uruguayos asoló las poblaciones ycaseríos; y aunque el Almirante Brown resaltó la valentía del italiano,[17] consideró la actuación de sus subordinados pirática.[18]

En Santa Fe, Juan Pablo López se pasó al bando contrario después dela derrota de la Coalición del Norte, de modo que Oribe regresó y loderrotó fácilmente en abril de 1842. Se refugió junto a Rivera, en el este de Entre Ríos, donde Oribe los derrotó en Arroyo Grande, en diciembre de 1842.

Muchos de los prisioneros de estas batallas fueron ejecutados pororden de Oribe o de Rosas. Al menos, por el momento, la guerra civilhabía terminado en la Argentina.

La década final [editar]

Los historiadores argentinos suelen atribuir grandes cambios alperíodo que siguió a la caída de Rosas, cuyo gobierno habría sido unlargo período de estancamiento. Pero esa imagen deriva de posturasideológicas, y no de un examen atento de los hechos.

La ley de aduanas de 1836 tuvo una aplicación variable, y se derogóy volvió a aplicar según las necesidades y los bloqueos. La combinaciónde ambos procesos llevó a un gran crecimiento económico en lasprovincias interiores, siendo el caso de Entre Ríos muy claro, pero noexclusivo.

Hubo una fuerte inmigración europea, aunque sus característicasfueron completamente distintas de las del período siguiente. Llegaronmuchos inmigrantes de Irlanda, Galicia, el País Vascoe incluso de Inglaterra. Pero no se afincaron en colonias agrícolas,sino que debieron integrarse en una sociedad controlada por loscriollos. Muchos irlandeses y vascos se dedicaron a la cría de ganadoovino, y en pocos años lograron convertirse en propietarios. Laganadería exclusivamente vacuna fue reemplazada por otra, dominada porlas ovejas, y en la cual el principal renglón de las exportaciones fue,cada vez más, la lana. Eso llevó a aumentar la dependencia económicarespecto de Inglaterra, principal compradora de lana del mundo.

La sociedad argentina quedó libre de toda disidencia. Quienes no seunieron al partido gobernante ni fueron muertos, simplemente emigraron.En el interior del país, la adhesión automática a Rosas fue impuestapor los ejércitos porteños o por los caudillos locales. Muchos de estoshabían surgido como emanaciones de la voluntad de Rosas, como Nazario Benavídez en San Juan, Mariano Iturbe en Jujuy, Manuel Saravia en Salta, Pablo Lucero en San Luis.

Incluso fue obra de Rosas la llegada al poder de Urquiza en EntreRíos, pero era un caso distinto: éste era el general más capaz delbando federal, sólo comparable a Pacheco. Después de Arroyo Grande, lostriunfos más importantes los había obtenido él, con tropas entrerrianasy algunos refuerzos porteños. En segundo lugar, era un hombre muy rico,y aprovechó su situación de poder para enriquecerse aún más. Porúltimo, por su posición militar, Rosas se vio obligado a hacer la vistagorda cuando el entrerriano permitía el contrabando desde y haciaMontevideo.

Política religiosa [editar]

Las relaciones con la Iglesia Católicafueron bastante complicadas: Rosas era un católico ferviente, perosiempre reclamó el patronato sobre la Iglesia en la Argentina.

Recibió a los jesuitas en 1836 y les devolvió algunos de sus bienes. Pero como éstos se declararan fieles al Papadoen relación al patronato y se negaran a apoyar públicamente a Rosas ensu iglesia, pocos años más tarde se enfrentaron al gobernador y hacia1840 estaban enfrentados al Restaurador y terminaron exiliándose enMontevideo.

En todas las otras iglesias, los curas apoyaron públicamente aRosas, celebraron misas en agradecimiento a sus éxitos y en desagravioa sus fracasos; los santos llevaban insignias de color punzó y elretrato de Rosas figuraba entre los altares a los santos.

Rosas toleró al obispo Mariano Medrano,electo durante el gobierno de Viamonte, pero no habría aceptado ningúnotro que no contara con su aprobación. Esto es, se considerabacontinuador del patronato eclesiástico que habían tenido los reyes deEspaña. En esto, como en varias otras cosas, Rosas no fue una ruptura,sino un continuador de la política de Rivadavia.

Uno de los hechos más famosos de su gobierno fue la aventura de amor de Camila O’Gorman y el cura Ladislao Gutiérrez, que se escaparon juntos para formar una familia. Azuzado por la prensa unitaria desde Montevideo y Chile,[19]por los propios federales, e incluso por el padre de la joven, elgobernador ordenó inesperadamente fusilarlos, lo que se cumplió en elcampamento de Santos Lugares.

El sitio de Montevideo y una nueva rebelión correntina [editar]

Después de la victoria de Arroyo Grande, Oribe todavía tenía unacuenta que saldar: atacó a Rivera en el Uruguay, y se instaló frente aMontevideo, a la que le puso sitio con el apoyo de varios regimientos argentinos. Apoyado por Francia, Gran Bretaña, y posteriormente Brasil, y defendido por refugiados argentinos y mercenarios europeos, Rivera logró que la ciudad resistiera hasta 1851. La flota porteña del Alte. Guillermo Brownestableció el bloqueo del puerto, lo que hubiera significado lainmediata caída de la ciudad pero la escuadra anglo-francesa al mandodel Comodoro Purvis, logró alejar a las embarcaciones de Buenos Aires y mantener así una vía abierta para abastecer a la población.

Rivera fue expulsado de la ciudad, pero Oribe nunca logró capturarla.

Durante todo ese tiempo, las mejores tropas de Buenos Aires quedaroninmovilizadas en el Uruguay. En la historia uruguaya, este período esconocido como la Guerra Grande.

Corrientes se volvió a alzar contra Rosas en 1843, bajo el mando de los hermanos Joaquín y Juan Madariaga, pero no lograron exportar su rebelión a las demás provincias.[20]

Tras más de cuatro años de resistencia, el nuevo gobernador entrerriano Justo José de Urquiza los venció en dos batallas, en Laguna Limpia y en Rincón de Vences. A fines de 1847, la Argentina quedó uniformemente alineada detrás de Rosas.

El bloqueo anglo-francés [editar]

El gobierno de Rosas había prohibido la navegación por los ríosinteriores a fin de reforzar la Aduana de Buenos Aires, único punto porel que se comerciaba con el exterior. Durante largo tiempo, Inglaterrahabía reclamado la libre navegación por los ríos Paraná y Uruguaypara poder vender sus productos. En cierta medida, esto hubieraprovocado la destrucción de la pequeña producción local, pero la únicaprovincia beneficiada por esa política fue la de Buenos Aires, ya quese prohibía comerciar por los puertos fluviales.

Debido a esta disputa, el 18 de septiembre de 1845 las flotas inglesasy francesas bloquearon el puerto de Buenos Aires e impidieron que laflota porteña apoyara a Oribe en Montevideo. De hecho, la escuadra delalmirante Guillermo Brown fue capturada por la flota británica.

La flota combinada avanzó por el río Paraná, intentando entrar encontacto con el gobierno rebelde de Corrientes y con Paraguay, cuyonuevo presidente, Carlos Antonio López,pretendía abrir en algo el régimen cerrado heredado del Dr. Francia.Lograron vencer la fuerte defensa que hicieron las tropas de Rosas,dirigidas por su cuñado Lucio Norberto Mansilla en las batallas de Vuelta de Obligado y Quebracho. Pero esas batallas hicieron demasiado costoso el triunfo, por lo que no se volvió a intentar semejante aventura.

Al saber las noticias sobre la defensa de la soberanía argentina enel Plata, el general San Martín, que vivía en Francia, agregó a sutestamento que legaba su sable corvo, la espada más preciada que tenía, la que había usado en Chacabuco y Maipú, al gobernador Rosas.

"El sable que me haacompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sud,le será entregado al General de la República Argentina don Juan Manuelde Rosas como una prueba de la satisfacción que, como argentino, hetenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la Repúblicacontra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban dehumillarla."[21]

Gran Bretaña levantó el bloqueo en 1847, aunque recién en 1849,con el tratado Arana-Southern, no se concluyó definitivamente esteconflicto. Francia tardó un año más, hasta la firma del tratadoArana-Lepredour. Estos tratados reconocían la navegación del río Paranácomo una navegación interna de la Confederación Argentina y sujetasolamente a sus leyes y reglamentos, lo mismo que la del río Uruguay encomún con el Estado Oriental.

Véase también: Batalla de la Vuelta de Obligado

La caída [editar]

Artículo principal: Batalla de Caseros

Después de la retirada de Francia y Gran Bretaña, Montevideo sólo dependía del Imperio del Brasilpara sostenerse. Éste, que era garante de la independencia de Uruguay,había abusado de esa condición en provecho propio. Rosas consideróinevitable una guerra con Brasil, y pretendió aprovecharla parareconquistar las Misiones Orientales. Declaró la guerra al Imperio y nombró comandante de su ejército a Urquiza.

Varios personajes del partido federal acusaron a Rosas de lanzarse aesta nueva aventura sólo para eternizar la situación de guerra que ésteusaba como excusa para no convocar una convención constituyente. Encierto sentido, ambos bandos tenían razón.

Los más inteligentes de sus opositores se convencieron de que no sepodía vencer a Rosas sólo con los unitarios. El general Paz, porejemplo, creía que alguno de sus caudillos subalternos era quien lo ibaa derribar; y pensó en Urquiza.

Urquiza no sentía ningún anhelo de libertad diferente del de Rosas,aunque su estilo era distinto en varios aspectos. Pero a fines del año 1850,Rosas le ordenó que cortara el contrabando desde y hacia Montevideo,que había beneficiado enormemente a Entre Ríos en los años anteriores.[22]Afectado económicamente, ya que el paso obligado por la Aduana deBuenos Aires para comerciar con el exterior era un problema económicode magnitud para su provincia, Urquiza se preparó a enfrentar a Rosas.

Pero no pretendió derrotar a semejante enemigo a la manera de losunitarios, lanzándose a la aventura; tras varios meses denegociaciones, acordó una alianza secreta con Corrientes y con elBrasil. El gobierno imperial se comprometió a financiar sus campañas ytransportar sus tropas en sus buques, además de entregar enormes sumasde dinero al propio Urquiza para su uso personal, podemos creer quedestinado a fines políticos.

El 1º de mayo de 1851, lanzó su Pronunciamiento,por el que reasumió la conducción de las relaciones exteriores de suprovincia, aceptando inesperadamente la renuncia que todos los añosRosas hacía de las mismas.[23]

Urquiza tampoco se lanzó directamente sobre su enemigo, sino queprimero atacó a Oribe en Uruguay. Lo obligó a capitular con él yentregar el gobierno a una alianza de los disidentes de su partido conlos colorados de Montevideo. A continuación se apoderó delarmamento argentino que formaba parte de las fuerzas de Oribe… y de sussoldados, que fueron incorporados al Ejército Grande de Urquiza como si fueran ganado.

Sólo entonces, Urquiza se trasladó a Santa Fe, derrocó allí aEchagüe y atacó a Rosas. Tras la defección de Pacheco, Rosas asumió elcomando de su ejército,[24] al frente del cual fue derrotado en la batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852.

Tras la derrota, Rosas abandonó el campo de batalla — acompañadosólo por un ayudante — y firmó su renuncia en el "Hueco de los sauces"(actual Plaza Garay de la ciudad de Buenos Aires):

" Creo haber llenado mideber con mis conciudadanos y compañeros. Si más no hemos hecho en elsostén de nuestra independencia, nuestra identidad, y de nuestro honor,es porque más no hemos podido."

Muchos años más tarde, Urquiza declararía, en una correspondencia particular:

"Toda mi vida meatormentará constantemente el recuerdo del inaudito crimen que cometíal cooperar, en el modo en que lo hice, a la caída del General Rosas.Temo siempre ser medido con la misma vara y muerto con el mismocuchillo, por los mismos que por mis esfuerzos y gravísimos errores, hecolocado en el poder."[25]

Exilio y muerte [editar]

Su tumba en el cementerio de la Recoleta.

Rosas se refugió en el consulado británico, y esa misma tarde partió hacia Gran Bretaña en el buque de guerra británico Conflict,instalándose en las afueras de Southampton.[26]Allí vivió en una granja obsequiada por el gobierno inglés, dondeintentó reproducir algunas de las características de una estancia de lapampa. Recibió muy pocas visitas, pero escribió un buen número decartas a quienes habían sido sus amigos. En general, trataban de susituación económica, de testimonios sobre su propia vida y algo sobrepolítica actual.

Complicando aún más su propia imagen, ya bastante controvertida,escribió a Mitre que lo que le convenía a Buenos Aires era separarsedel resto del país y establecerse como una nación independiente.[27] Nunca aprendió a hablar inglés ni ningún otro idioma.[28]

Murió en su estancia de Southampton el 14 de marzo de 1877.

Cuando la noticia de su muerte llegó a Buenos Aires, el gobiernoprohibió hacer ningún funeral ni misa en favor de su alma, y organizóun responso por las víctimas de su "tiranía". Por otro lado, nunca huboun funeral público por las víctimas de las dictaduras de Lavalle y Paz.

Después de Rosas [editar]

Después de la caída de Rosas, Urquiza se apresuró a reunir un Congreso Constituyente en Santa Fe, que sancionó la Constitución Argentina de 1853,del 1ro de mayo de ese año. Y al año siguiente asumió como el primerpresidente de la Argentina. Pero la provincia de Buenos Aires, dominadapor los unitarios (y muchos antiguos colaboradores de Rosas) se negó aparticipar en esa Constitución y se separó del país.

Este fracaso, y las largas guerras civiles que siguieron, por lo menos hasta 1880 (en las cuales participaron miembros del partido federal hasta 1873),justificaron el descreimiento de Rosas en la esperada acciónpacificadora y modernizadora de la constitución que había combatido.Tampoco hubo un cambio significativo en el respeto de los derechoshumanos, y hombres como Bartolomé Mitre y Domingo Faustino Sarmiento,que se habían quejado amargamente de las persecuciones sufridas,persiguieron con extrema crueldad a sus opositores federales, a quienesnegaron los derechos más elementales, ejecutando a muchos de ellos conla excusa de que no eran partidarios en armas, sino simples bandidos.

Algunos de los críticos más emblemáticos de Rosas y su gobierno habían sido políticos de ideología liberal como Juan Bautista Alberdi(aunque este luego cambiaría en parte su opinión), Mitre y Sarmiento.Éstos debieron emigrar hacia países como Uruguay y Chile en eseperíodo. Tras la batalla de Caseros, todos ellos regresaron y elpensamiento de Alberdi y su obra Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina, conjuntamente con el modelo estadounidense, y las constituciones anteriores fueron los puntos de partida de la nueva Carta Magna.

Sus restos recién fueron repatriados en el año 1989, y poco después se construyó su primer monumento en Buenos Aires. Algunos pueblos de la Argentina (e incluso una avenida de San Carlos de Bariloche)recuerdan al Restaurador, pero en la ciudad de Buenos Aires no existeninguna calle con su nombre, ni tampoco hay pueblo alguno que lo lleve.[29]

Actualmente, el Estado Argentino manifiesta el reconocimiento a la figura de Rosas incluyendo su imagen en los billetes de 20 pesos de curso legal.

La imagen de la historia oficial [editar]

Los fundadores de la historiografía nacional fueron Sarmiento, Mitre, Vicente Fidel López, todos ellos opositores a Rosas. En sus definiciones presentaron a Rosas como una figura altamente repudiable.

Se lo consideró como un bárbaro, un atrasado. Más adelante se hizohincapié en otras facetas, tales como la eliminación de toda forma dedisenso y la presunta falsedad de su federalismo.

Muchos historiadores hacen hincapié en cosas tales como recordar quese llamaba Rozas y no Rosas, que habría poseído esclavos — lo cual esfalso, que no importó la arquitectura europea ni se preocupó por tareasmunicipales en la ciudad de Buenos Aires.

En algunos textos se llegó a afirmar cosas más absurdas, como dearrojar los cadáveres de sus víctimas al pozo del que se sacaba el aguapara los soldados de Santos Lugares. Se llegó a escribir que durante suprimer gobierno no llovió jamás, y que cuando bajó del mismo,florecieron todos los árboles de la ciudad.[30]

El revisionismo [editar]

El caso de Rosas es realmente extremo, y hasta el día de hoy sesigue discutiendo sobre él. Tras largas décadas de uniformidadantirrosista, la aparición de la Historia de la Confederación Argentina, en que Adolfo Saldíasrescató lo positivo de su figura, revolvió todo el ambientehistoriográfico argentino. En la segunda y tercera década del siglo XX,la aparición del revisionismo histórico en Argentina rescató la figura del Restaurador, elevándolo al sitial de los mayores próceres de la historia.

En primer lugar, los revisionistas destacaron la acción de Rosascomo la de un defensor de la soberanía nacional frente a las dosmayores potencias de su época. También destacaron su papel comoorganizador de la unión nacional previa a la sanción de la Constitución.

Muchos de estos revisionistas rescataron la figura de Rosas paradefender la idea de un gobierno fuerte, autoritario, para su propiaépoca. Entre ellos figuraron muchos personajes que adhirieron almovimiento peronista, aunque no todos veían a Perón como un gobernante fuerte.

Desde mediados del siglo XX apareció una nueva camada de historiadores, entre los que se destacaron Enrique Barba y Félix Luna,que atacaron el sistema de Rosas por haber eliminado toda forma dedisenso, por antidemocrático. Y también haber hecho de su gobierno unsistema centrado en el culto a su persona.

La figura de Rosas se ha visto asociada con Yrigoyeny con Perón; primero por sus opositores, y luego, orgullosamente, porsus partidarios. Los partidarios del liberalismo económico atacan hastael día de hoy la memoria de Rosas, mientras que rescatan su figura lospartidarios de alguna manera de proteccionismo o de nacionalismo.

Hoy en día, los historiadores están tratando de llegar a unequilibrio en su análisis de la figura de Rosas, de su sistema políticoy de su época. Sin embargo, no cabe esperar que ese equilibrio seaalcanzado en los próximos años, ni que sea aceptado por todos.

Lo que debe quedar claro respecto de Rosas no es tanto lo que fue,sino lo que no fue: no fue lo que contaron durante un siglo y medio susenemigos, no fue la suma de todos los males de la Argentina.

El hombre Rosas [editar]

El gobernador Rosas era un hombre disciplinado y que exigíadisciplina. Con disciplina y autodisciplina había logrado hacerse ricoy administrar un sistema complejo de estancias y saladeros, y así eracomo había logrado organizar a sus Colorados del Monte. Y aplicó esesistema a su vida y su administración.

Por la mañana concedía audiencias, en las que administraba justiciay tomaba decisiones rápidas, casi como un señor feudal. Por la tarde sededicaba a contestar la correspondencia y revisar las cuentas públicas,tarea que lo obligaba a concentrar su atención en cada papel producidopor la administración pública, aún en los que trataban de minucias. Esole exigía un esfuerzo enorme, que pagaría más tarde en forma delentitud en las decisiones claves (como cuando se le viniera encima labatalla de Caseros).

Su relación con Encarnación fue muy estrecha: ella era una consejerapolítica para él; cuando murió, en 1838, ordenó hacerle funeralesdignos de un jefe de estado. Su hijo Juan se dedicó a administrar lasestancias de su padre y casi no tuvo relaciones con éste. Su hijaManuelita heredó la posición pública de su madre, pero no era unaconsejera, sino sólo la cara amable, humana de la mansión de Rosas.

A partir de 1840, Rosas tomó como amante a una joven criada, Eugenia Castro,pero esa noticia no se hizo pública hasta después de su caída. Con ellatuvo ocho hijos, con los que compartió su escasa vida familiar enPalermo. Después de su caída quedaron en la pobreza y Rosas no se ocupóde ellos.

La quinta de Palermo era un gran terreno deshabitado, bajo y pantanoso que ocupaba la costa del río de la Plataen una zona que no tenía barrancas. Rosas la convirtió en un hermosopaseo lleno de naranjos y sauces, donde se hizo construir gran edificiopero de estilo híbrido entre criollo e italiano. Allí se mudódefinitivamente en 1840 y allí atendía sus obligaciones públicas enprimavera y verano. Sarmiento la haría demoler para hacer allí unparque público.

Rosas no tenía esclavos, a pesar de todo lo que escribieron susopositores. De hecho, era uno de los pocos ricos de Buenos Aires que notenía esclavos. Lo que sí tenía era bufones, unos locos deformes queusaba para divertirse y humillar a sus adversarios. Uno de ellos llevóel curioso nombre de Eusebio de la Santa Federación.


Predecesor:
Juan José Viamonte
Gobernador de Buenos Aires
1829 – 1832
Sucesor:
Juan Ramón González de Balcarce
Predecesor:
Manuel Vicente Maza
Gobernador de Buenos Aires, en ejercicio del Poder Ejecutivo Nacional
1835 – 1852
Sucesor:
Vicente López y Planes (como gobernador)
Justo José de Urquiza (en el PEN)

Notas [editar]

  1. ↑ Especialmente Juan Manuel Beruti, Memorias curiosas, op. cit.
  2. ↑ Rosas continuaría esa política sin dudarlo; era, antes que nada, porteño.
  3. ↑ Cuando Rosas le criticó su falta de previsión ante la revolución unitaria, Dorrego respondió: Señordon Juan Manuel: que usted me quiera dar lecciones de política, es tanavanzado como si yo me propusiera enseñar a usted cómo se gobierna unaestancia.
  4. ↑ Fradkin, Raúl, ¡Fusilaron a Dorrego!, o cómo un alzamiento rural cambió el curso de la historia, Ed. Sudamericana, Bs. As., 2008. ISBN 978-950-07-2946-8
  5. ↑ Di Meglio, Gabriel, ¡Viva el bajo pueblo! La plebe urbana de Buenos Aires y la política, entre la Revolución de Mayo y el rosismo, Ed. Prometeo, Bs. As., 2006. ISBN 987-574-103-5
  6. ↑ Barba, Enrique M., Correspondencia entre Rosas, Quiroga y López. Ed. Hyspamérica, Bs. As., 1986.
  7. ↑ Barba, Enrique M., Correspondencia entre Rosas, Quiroga y López. Ed. Hyspamérica, Bs. As., 1986.
  8. ↑ Incluso recibió la visita del naturalista inglés Charles Darwin.
  9. ↑ Sarmiento, Domingo Faustino, Civilización y Barbarie. Vida de Juan Facundo Quiroga. Santiago de Chile, 1845. Pag. 311 Sexta edición. Cátedra Letras Hispánicas.
  10. ↑ José María Rosa, El revisionismo responde, Ed. Pampa y Cielo, Bs. As., 1964.
  11. ↑Es sintomático que la historia mencione a Rivadavia como fundador delBanco, cuando Rosas lo disolvió y lo reemplazó por otro con unaestructura y una distribución accionaria completamente distinta.
  12. ↑ Di Meglio, Gabriel, Mueran los salvajes unitarios. La Mazorca y la política en tiempos de Rosas, ed. Sudamericana, Bs. As., 2007. ; Carretero, Andrés M., La santa federación. Memorial de la Patria, tomo VIII, Ed. La Bastilla, Bs. As., 1984. ; Bilbao, Manuel Vindicación y Memorias de don Antonino Reyes, Ed. El Elefante Blanco, Bs. As., 1998.
  13. Biografía de Juan Manuel de Rosas en Biografiasyvidas.com
  14. Biografía de Rosas
  15. ↑Rivadavia utilizó el terror para aplastar a sus enemigos en 1811 y en1823; Alvear había gobernó como un tirano, y Alsina, Obligado y Mitrelo emplearían contra sus enemigos. Eso, solamente en Buenos Aires. Enel interior, el terror desatado por Paz contra los gauchos costó lavida de 2.500 hombres, y las campañas de 1862 a 1868 de Mitre por Cuyoy el noroeste fueron verdaderas campañas de exterminio. La violencia yel terror no fueron monopolio de Rosas ni de los federales.
  16. ↑No fue el único caso, ya que en cada crisis se le concedieron a casitodos los gobernadores, como Martín Rodríguez, Paz, Avellaneda y muchosotros. Lo que nadie había otorgado hasta entonces había sido la suma del poder público.
  17. Romano, Nando: Desafío a la orilla del Paraná
  18. ↑ El almirante Brown, textualmente: "Laconducta de estos hombres, excelentísimo señor, ha sido bien depiratas, pues que han saqueado y destruido cuanta casa o criatura caíaen su poder." Parte del combate naval de Punta Brava, publicado enLa Gaceta Mercantil del 20 de septiembre de 1842. Citado en AdolfoSaldías, Historia de la Confederación Argentina, reeditado parcialmente como Por qué se produjo el bloqueo anglofrancés, Ed. Plus Ultra, Bs. As., 1974, pág. 27.
  19. ↑Un claro ejemplo fue una carta escrita por puño y letra de Sarmiento,el cual difamó públicamente la imagen de Rosas, aduciendo que "latiranía de Rosas era cuplable de corromper la moral de la mujerargentina", inquiriéndole que "fusile a Camila O'Gorman, y a suprohibido amor, un sacerdote de nombre Ladislao Gutiérrez", por habertenido una relación mal vista socialmente.
  20. ↑ Sólo Juan Pablo López logró recuperar Santa Fe por un mes, pero el nuevo gobernador Echagüe lo derrotó vergonzosamente.
  21. ↑ Cit. por Font Ezcurra, Correspondencia entre San Martín y Rosas. Buenos Aires: Plus Ultra, 1965. Rosas, a su vez, habría de legar su propio sable a Francisco Solano López en una disposición testamentaria del 17 de febrero de 1869, con estas palabras: "Suexcelencia el generalísimo, Capitán General don José de San Martín, mehonró con la siguiente manda: la espada que me acompañó en toda laguerra de la Independencia será entregada al general Rosas por lafirmeza y sabiduría con que ha sostenido los derechos de la Patria. Yyo, Juan Manuel de Rosas, a su ejemplo, dispongo que mi albaceaentregue a su Excelencia el señor Gran Mariscal, Presidente de laRepública Paraguaya y Generalísimo de sus ejércitos, la espadadiplomática y militar que me acompañó durante me fue posible defenderesos derechos, por la firmeza y sabiduría con que ha sostenido y siguesosteniendo los derechos de su Patria".
  22. ↑José María Rosa afirma que el verdadero beneficiario del contrabandoera Urquiza, no su provincia, y que la mayor parte de ese contrabandoera financiado por éste.
  23. ↑Esta renuncia periódica de la representación de las provincias en elexterior estaba destinada a ratificar el poder del gobernador de BuenosAires.
  24. ↑Esto fue un terrible error: era un gran político y un buen estrategamilitar, pero como táctico en una batalla no era ni la sombra deUrquiza.
  25. ↑ J. J. de Urquiza, 3 de marzo de 1870, publicada a fs. 326, tomo 3, de la Historia de los Gobernadores de las Provincias Argentinas, de Antonio Zinny, ed. 192º - cita de Raúl Rivanera Carlés, Rosas, pág. 13.
  26. ↑ Actualmente, el sitio se encuentra dentro de la ciudad de Southampton.
  27. ↑Tal vez haya hecho sin querer un gran servicio a su país; los unitariosde Buenos Aires estaban dedicados a hacer exactamente lo contrario delo que hubiera hecho Rosas, y no valoraron este consejo.
  28. ↑Aunque recientemente ha circulado la versión de que habría escrito unanovelita romántica en francés. El uso de este idioma, el tema casifeminista que trataba y el ambiente puramente europeo del texto parecendesmentir tajantemente la autenticidad del mismo.
  29. ↑ Para ver cómo se escribe la historia en la Argentina, basta saber que Carlos María de Alvear tiene varios pueblos que llevan su nombre, e incluso hay uno que se llama Manuel José García. Consulte el lector sus biografías y decida si éstos merecen más recuerdo que Rosas.
  30. ↑ Beruti, Juan Manuel, Memorias curiosas, Ed. Emecé, Bs. As., 2001.

Bibliografía [editar]

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Véase también [editar]

  • Revisionismo histórico en Argentina
  • Guerras civiles argentinas
  • Constitución Argentina de 1853
  • Juan Bautista Alberdi
  • Bartolomé Mitre
  • Domingo Faustino Sarmiento
  • Felipe Arana
Palabras claves
publicado por victoresteban a las 17:19 · 2 Comentarios  ·  Recomendar

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muy lindo pero deverias acortarlo un poco porque es muy largo y nadie lo va a querer leer solo te aviso pero en serio la verdad muy largo y muy lindo
publicado por lorenzo, el 30.07.2010 09:02
Che muy bueno pero medio que lo tendrias que acortar y sacar las cosas de wikipedia como por ejemplo arriba que dice ocultar y todo lo que sea para entrar en otras paginas jaja muy bueno
publicado por Nasz, el 08.08.2011 14:23
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