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"El hombre es su deseo " dijo aristoteles, y mi deseo seria que compartieran este simple diario de visicitudes, alegrias , y de todo.. en esta balanza que es la vida misma...sepan disculpar..si alguno no se ve reflejado...solo es la vida....DEJEN SU COMENTARIO ES TODO BIEN RECIBIDO... ESTEBAN

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10 de Agosto, 2009 · General

carreteras...un relato...

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Hoy abundan losprostíbulos de carretera con no menos de veinte chicas de diversasnacionalidades, donde la relación es puramente comercial. El cliente se sitúaen la barra, pide una consumición, y casi de inmediato es abordado por una delas chicas que en cuestión de minutos consigue al menos una invitación, o encaso contrario, cambia el objetivo hacia otro posible cliente. Los clientes queacceden a invitar a una chica, rápidamente se convierten en un nuevo objetivoal que se le reclama “subir a echar un ratito” o “hacer el amor” o como quieraque cada una le quiera llamar de una forma mas o menos directa a una relaciónsexual.

 

Hubo un tiempo,en que abundaban los llamados clubs de alterne, los cuales estaban atendidospor unas chicas, generalmente no mas de cuatro o cinco, que no “subían” a hacerel amor, sino que sólo te ofrecían compañía, escuchaban tus penas o alegrías,aguantaban tus bromas, y se dejaban tocar hasta un cierto punto, a cambio deuna copa de dos mil de las antiguas pesetas, o un benjamín de tres mil enreservado.

 

Mi relato secentra en uno de esos clubs de alterne a los que yo frecuentaba en esa época.Tal vez por mi timidez para buscar compañía, o quizás por mi urgencia paraencontrarla, el caso es que solía buscar las luces azules, rojas y amarillaspara llenar mis noches de soledad.

 

Era un clubpequeño, aislado, en una carretera de segundo orden, cercano a una población detamaño mediano, en algún lugar de Galicia, donde me encontraba desplazado pormotivos de trabajo lejos de mi mujer y mis hijos.

 

La primera vezque entré, ella me recibió con una sonrisa y una familiaridad que sólo puedeser de un alma gemela y como no podía ser de otra manera, entramos enconversación como si se tratara de dos amigos que no se ven desde hace tiempo.No era excesivamente guapa, aunque tampoco se puede decir que fuera fea. Teníaun cuerpo esbelto, atractivo sin estridencias, lo cual remarcaba con una ropadiscreta.

 

La conversaciónfue discurriendo fluidamente, sin necesidad de pararse a pensar que es lo queplanteo ahora,  sino mas bien alcontrario, escuchando atentamente lo que ella dice y observando como ella teescucha atentamente, mientras los temas de conversación se suceden y enlazan

 

Al principio, yoesperaba la propuesta de invitación, que no llegaba y al poco tiempo, estuve apunto de ser yo quien se la hiciera, pero me contuve para comprobar hasta quepunto estaba interesada en la conversación, que había olvidado el motivo realde su presencia en el establecimiento. Como quiera que pasaban los minutos,después de casi una hora, le pregunté directamente que porqué no me pedía unacopa y me contestó que estaba tan a gusto conversando, que no quería que unapropuesta comercial rompiera el encanto. Por supuesto que la invité y la invitéal reservado, donde seguimos conversando sin que yo me atreviese siquiera atocarle algo que no fuesen las manos, como si de la primera cita de dosenamorados se tratase, de la misma forma que ella no quiso proponerme que lainvitase, yo no quise darle la impresión de que sólo me interesaba su cuerpo.

 

Después deaquella visita vinieron otras visitas, al principio mas espaciadas y después adiario y los temas de conversación no se terminaban nunca. Y después de algunosdías, comenzaron los roces y después los tímidos besos que se fuerontransformando en besos apasionados. Poco a poco, cada vez con más fuerza,surgió la necesidad de un contacto físico mas profundo y yo estaba a punto depedirle que nos viésemos fuera del club, cuando ella me dijo que tenían unahabitación con una cama que usaban a veces para quedarse a dormir y que queríaque allí le hiciese el amor. Lo dijo como una explosión contenida. Con urgencia.Como algo que se ha pensado mucho tiempo y que ya no tiene espera una veztomada la decisión

 

Por primera vez,pude ver su cuerpo desnudo, blanco y frágil y lo recorrí con mis labiosconcentrándome en darle placer, sin prisas, parte por parte, por su cuello, porsus pechos, por su vientre, por su sexo. Y la penetré. Y dejé que ella sepenetrara sobre mí. Y escuché sus gemidos de placer notando sus orgasmos. Y mevacié en su interior hasta quedar exhausto.

 

Después deaquella experiencia, tuve que ausentarme durante unos días y no pude volver averla hasta mi regreso. Cuando volví, esperé con impaciencia el momento dereencontrarme con ella hasta la hora habitual de apertura del establecimiento.Ella ya sabía que ese día era el día que volvería y me estaba esperando. Alentrar, no la vi en la barra, donde solía estar habitualmente y la busqué portodos los rincones hasta que la vi, con gesto serio, en la semioscuridad.

 

Al acercarme,comprobé que unas lágrimas se deslizaban por sus mejillas y no me dejó siquierahablar. Me dijo textualmente: “Por favor, quiero que te marches y que novuelvas a verme. Me estas haciendo mucho daño y tu te lo estás haciendotambién, porque lo nuestro no va a ninguna parte”. Me acerqué, la abracé, le diun beso en la mejilla y me marché.

Desde entonces,no he vuelto a verla más.

 

 

 

 

 

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publicado por victoresteban a las 02:53 · Sin comentarios  ·  Recomendar

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